viernes, 25 de abril de 2008

UNA HISTORIA PARA CONTAR: MEMO



Conocí a Memo en el año 1994, hace 14 años, el tendría unos 12 años. Su papá es el hermano mayor de mi esposa, por lo cual, por azares del destino me converti en su tio politico en ese año, cuando me casé con su tía.

No recuerdo nada especial de memo en aquellas fechas, salvo su empeño en comer a todas horas, golosinas, antojitos, lo que fuera. Sus papas eran comerciantes y gozaban de una economia muy buena, que le permitian a memo traer siempre dinero para comprar dulces, golosinas, etc., podria compar la tienda de la esquina si lo quería. Tambien recuerdo su facilidad para hacer bromas y chascarrillos, lo cual confirmaba el poseer una mente alegre y audaz.

Fue transcurriendo el tiempo y poco a poco me fui adentrando en la problematica de la familia, en lo que respecta a el, sus papas se quejaban de que no estudiaba, que se salia de clases, que se iba de pinta a jugar a las maquinitas y que era un gloton. Por cierto, empezo a convertirse en un jovencito de complexión gordita en aquellasa fechas.

Las cosas comenzaron a tomar un rumbo no muy grato para un jovencito de 13 años, ya que lo explusaron o se hizo expulsar de la secundaria, segun el decia, lo aburrian los maestros y en la escuela no aprendia nada importante. El temor de que se desvalagara por completo hacia la vagancia y luego hacia las drogas era inminente por parte de la fiamilia.

Hacia sus apariciones continuas en la casa, ya que visitaba a su abuelita, la cual vivia con nosotros, ella lo queria mucho y era quizas la unica persona que le agradaba escuchar sus ocurrencias, lo escuchaba mucho. Despues de vagar un rato por las calles, de almozar ricos tacos de canasta, jugar maquinitas e ir con sus papa al negocio se convirtio en su rutina diaria. Intentó ayudarles a sus papás en el negocio de la venta de ropa, pero siempre quedaba mal con todos los encargos, comenzaba su estigama de joven problematico y flojo.

A mi me cai bien, sobre todo por sus ocurrencias, fuimos tomandonos confianza, y una ocasión me vio reproduciendo una partida de ajedrez de un libro. Se acercó, y me preguntó que estaba haciendo. Sin quererlo yo, había despertado en el una curiosidad y deseo por aprender, que ya nunca saciaria, porque el ajedrez es infinito y abundante.

Le enseñé a jugar ajedrez, sin mucho ánimo, sabiendo que las enseñanzas tendrian el mismo destino que sus clases escolares, me sentí abonando el desierto. Despues de esa primer clase, vinieron otras, y para mi sorpresa, me pedia mas. Yo, no tenía mucho tiempo la verdad por el trabajo, por lo cual comenze a dosificar el aprendizaje a la medida de mis posibilidades. Para ser sincero, mi poco entusiasmo por enseñarle y mi poco tiempo disponible me hicieron abandonarlo solo en su aprendizaje, el tuvo que buscar otros caminos y gentes que le enseñaran ese nuevo mundo descubierto. Es una lastima que haya sucedido así, porque hubieramos aprendido juntos mucho más, yo sin embargo me concentre en el trabsjo y el a aprender con otras personas. Esporadicamente, jugabamos, me empezo a sorprender que los movimiento básicos que le enseñe eran cosa de niños cuando jugamos una partida, no sé que estaba haciendo, pero su juego ya no era de un aprendiz. Posteriormente, me enteré que se pasaba horas jugando ajedrez, en cuanto descubria a alguien que sabía jugar ajedrez.
Su busqueda comenzaba así, en cuanto conocía a lguien o encontraba a algun conocido, preguntaba ¿sabes jugar ajedrez?, si respondia que si, venia el reto, si decía que no, dejaba de ser persona importante para el y se despedía. Su busqueda por toda la ciudad de Iguala, tuvo como premio encontrar dos o tres personas que compartian su recien descubierta pasion, entre algunos que me comento: el clásico peluquero, el señor de los muebles, y un grupo de jovencitos como el a los cuales enseó del nuevo juego descubierto.
pasaron unos dos o tres años, me desconecte de sus logros, hasta que cierta ocasión me comentó que organizaba torneos de ajedrez, que me invitaba a uno. Entonces, ya vi que su aficcion era seria. Habia dejado maquinitas, tambiem dejó a muchos de sus amigos (que la familia llamabamos vagos) por considerarlos no importantes, ya que no compartian su gusto por el ajedrez. Para el, las personas importantes eran las que jugaban ajedrez, y los grandes maestros del ajedrez se convirtieron en mesias, en especial Kasparov.

Cierta ocasión, me preguntó que como le podria hacer para subir su nivel, ya que jugaba miles de aprtidas, pero sentía que no aprendía mucho. Entonces le dije: Memo, el ajedrez de verdad, esta en los libros, debes estudiar en ellos la teoría, pero como estas peleado con ellos, tu destino será siempre practicar el ajedrez de banqueta, desde luego estas palabras llevaban veneno, queria que estudiara. Se quedó callado y me dijo que tenia razon, que leer libros le daba sueño y dolor de cabeza. Asi es, le conteste, nunca podras ganarme, porque lo que tu aprendess jugando miles de juegos, yo en una hora de lectura aprendo la esencia de esas mil partidas. Recuerdo claramente su rostro mezcla de fastidio, deseperación y fastidio.

No volvi a saber mas de su vida en el ajedrez, pero supe por voz de su papa, que ya no soportaba a memo, que se la pasaba frente al tablero jugando con amigos. Despues me buscó, y me preguntó que cuando iria a la Cd de México, queria que le comprara un reloj de ajedrez y una coleccion completa de las partidas de ajedrez jugadas en los principales torneos- el internet apenas estaba en su etapa incipente- por lo cual la edicion del year book (algo así, si no mal recuerdo), era la fuente de información de los ajedrecistas, junto a la edicion del libro 8x8.

para no hacer mas larga la historia, Memo estudio la teoria del ajedrez, y su pasíon y aprendizaje se multiplicó. El ajedrez pasó a formar parte de su vida. Y dió inicio así a innumerables historias y anecdotas que contaré mas adelante.